En este marco, 27 pobladores de los distritos de Andahuaylillas y Huaro, en la provincia de Quispicanchi, obtuvieron su certificación oficial tras convalidar sus aprendizajes comunitarios y completar el cuarto grado del nivel avanzado de la Educación Básica Alternativa (EBA), equivalente a la culminación de la educación secundaria. Esta certificación fue otorgada por los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) Diego Quispe Tito y Clorinda Matto de Turner.
Este logro es el resultado de un esfuerzo conjunto en el que hemos desempeñado un rol promotor y técnico, trabajando con las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) de Cusco y Quispicanchi, las municipalidades distritales, la Gerencia Regional de Educación del Cusco, el Ministerio de Educación a través de su Unidad de Educación Comunitaria y los CEBA involucrados. Gracias a esta articulación de esfuerzos y voluntades, se ha establecido un referente nacional que permitirá a más jóvenes y adultos completar su educación básica y acceder a mejores oportunidades.
Un modelo pionero de educación comunitaria
Las Escuelas Comunitarias de Andahuaylillas y Huaro han sido clave en este proceso, permitiendo que jóvenes y adultos, en su mayoría quechuahablantes, validen los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida. Este modelo responde a lo establecido en la Ley General de Educación, que reconoce la educación comunitaria como un proceso de aprendizaje continuo e integrador, orientado a fortalecer competencias para mejorar el bienestar y la participación en la sociedad.
En 2016, la Municipalidad Distrital de Andahuaylillas implementó una Escuela Comunitaria Municipal (ECM) con apoyo técnico del Ministerio de Educación, integrando programas locales de salud, participación ciudadana y producción con un enfoque educativo. Un año después, la Fundación Dispurse se sumó a esta iniciativa incorporando su aplicación FOCUS para la alfabetización básica, enriqueciendo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Durante la pandemia, la ECM fue clave para garantizar la continuidad educativa y el bienestar de las comunidades.
Inspirada en esta experiencia, la comunidad de Huaro impulsó en 2019 la creación de su propia Escuela Comunitaria, logrando su reconocimiento oficial con el acompañamiento de Dispurse en 2023. Ambas iniciativas han permitido a sus participantes desarrollar proyectos sociales y productivos, documentando sus aprendizajes en portafolios de evidencias, lo que facilitó su convalidación en la Educación Básica Alternativa.
Reconocimiento a los saberes de la comunidad
El proceso de certificación y convalidación de aprendizajes comunitarios representa un paso hacia un sistema educativo más inclusivo, que reconoce y valora los conocimientos adquiridos fuera del aula. Este modelo no solo amplía las oportunidades educativas, sino que también fortalece la identidad y la participación activa de las comunidades en su propio desarrollo.
Con iniciativas como esta, la educación comunitaria en el Perú avanza hacia la construcción de trayectorias educativas flexibles y pertinentes, demostrando que el aprendizaje es un derecho que puede ejercerse en cualquier etapa de la vida.